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Viejas tradiciones

El mal tiempo se aventuraba a los hechos... Roderick, el hijo más grande de la familia Swaick falleció al instante en un accidente letal. Por ser una familia de la nobleza, el hermano soltero que le siga debe hacerse cargo de la viuda y de sus hijos como si fueran sus propios hijos, pero sin ser él reconocido como padre legal, lo seguiría siendo el hermano difunto. Esta es la vida que le tocó vivir a Ian. A pesar de esta vieja tradición y de saber que durante siglos y siglos se llevó a cabo, él la rechazaba, detestaba y aborrecía. Para él la nobleza era otra cosa y debía encargase de cosas más importantes que del matrimonio y preocuparse por con quien compartían la cama. Así es que se rehusaba a compartir su vida con la que era mujer de su hermano, solo para mantener un linaje y posición social. Ian estaba enamorado de una pueblerina que iba religiosamente todos días lunes, miércoles y viernes, para bañar a los perros y limpiar el jardín. Llegaba a las 10.00 am hora en que I...

Soliloquio del escritor

Escribir, en primera instancia es fácil, cualquiera que tenga algo que decir puede y debe hacerlo bien aunque no quiera. Una vez que conoce el tema del que quiere hablar/ la historia que contar, no desarrollada ni nada solo conociendo el meollo de la cuestión. Después se procede a armar el esqueleto de la historia, para luego rellenar y adornar la historia con mas personajes y sus relaciones, detalles del paisaje y de las actitudes y acciones que llevan a cabo los personajes para concluir con el final pensado; a veces ocurre que no es necesario dar tantos detalles par que el lector ponga en juego su imaginación y participe y dialogue con el texto. En ciertas ocasiones al personaje no de lo puede controlar y toma decisiones o tiene un carácter propio, no hace lo que el autor pretende que este haga o diga, al tratar de plasmarlo la inspiración te lleva a algo totalmente distinto a lo que prendías que sucediera para llevarlo a que le ocurra tal situación, el personaje se revela y eli...

Días en el campo

                Como todas las historias de este tipo, suceden alrededor de 1940 y en el campo. Así que esta no va a ser una excepción porque de verdad sucedió allí y en esa época.   Ésta es la historia de Don Vittore, un abuelo campesino italiano que se radicó en la Argentina. Como todo buen abuelo, se preocupa y ocupa por que no les falte nada a sus nietos. Por lo tanto, como todas las mañanas salía tranquilamente y a paso tranquilo   a las 7.00 am y caminaba 5 km hasta llegar a la chacra del lechero y volvía, llegaba a la casa antes de las 9.00 am que en ese horario se levantaban los niños.   Un buen día Don Vittore, como todos los días, se levantaba a las 5.30 am, se lavaba la cara e iba al baño mientras esperaba que se caliente la pava y poder tomar unos cimarrones con la patrona y luego, finalmente, agarrar los tambores de leche, subirlos a la carreta y poder partir en búsqueda de los aliment...

Egoísta

Teodoro se sintió y estaba sólo y aburrido. Pensó que sería buena idea si pasaba un rato placentero, en su intimidad. Por lo que se levantó de la cama, fue al baño, desayunó y volvió a la habitación y lentamente se fue desvistiendo y se acostó. Luego de pasados diez minutos, miró el reloj y notó que ya era tarde. Se levantó y se dirigió a la cocina tomó alimentos y preparó el almuerzo, dispuesto a salir para el trabajo, seguir con su odiada rutina, el colectivo en donde viajan todos apretados, como en una gran orgía; en el subte, lo mismo, todos sudados, para finalmente llegar al trabajo y conseguir el sueldo que a duras penas le alcanza para llegar a fin de mes. Concluida la jornada laboral y para relajarse fue, - Teodoro, con sus compañeros de sector, a los cuales perdió de vista, aunque tampoco le importaba mucho- al lugar donde el hombre abandona su condición humana para convertirse en una salvaje bestia, y así satisfacer sus necesidades fisiológicas con mujerzuelas que ni si...

Carta de Navidad

            11 de Febrero de 1985 Nantucket, Estados Unidos ¡Hola! ¡Hola! ¿Cómo van las cosas? Acá   por suerte todas las cosas van bien, casi todo igual de la   última vez que te escribí. Es raro que solo para estas fechas se nos ablande el corazón y dejemos de lado todas nuestras diferencias para poder escribirnos y saber uno acerca de la vida del otro.   Lamento no poder compartir a tu lado estas fechas de paz y amor, gracias a la bendita repulsión mutua hacia nuestras parejas, No entiendo porque no toleramos a quien uno eligió para estar al lado de nuestra vida, y aun es más raro que a pesar de ser consientes de ese rechazo generalizado, nos hayamos quedado junto a esa pareja.   Con motivo de estas festividades, me viene la melancolía a la memoria y la felicidad de los recuerdos de cuando éramos pequeños en la Navidad de nuestra casa, con nuestros padres. Recuerdas como ansiábamos que dieran l...

Mi soledad

Estaba solo y con todos, encerrado en mi mismo, como si estuviera en un frasco con la tapa abierta pero negado a salir. Estaba triste, sí es verdad, no lo niego, para colmo el día tampoco me ayudaba. Afuera hacía frío y adentro nevaba. Pero reuní fuerzas y abrigo y decidí salir, con mis mejores amigos, al mundo. Soledad, la única que viene cuando todos se van, la única con la que puedo llorar, quien no me hace ni un reproche, deja que me desahogue; soledad sé que por un tiempo me aleje de ti y rompí la promesa de no ser infeliz. No niego todo lo que costó ese pasado oscuro, pero hoy encuentro motivos para salir a la vida y ser más sociable (con quiénes me alentaban a seguir, a salir de mi mismo, con esos seres que todo lo ven fácil, y te dan la fuerza para seguir para salir de esta soledad acompañada que cada vez me ahogaba más y más). Estaba solo y en compañía, y eso es más triste que vivir en soledad. La soledad en compañía no se la deseo a nadie, no es algo que se busque, no es algo...

Que buen día!!

¡¡Tomatela!! ¡Te dije que infles las gomas antes de salir porque te ibas a caer. Nos tomamos el buque con Gato, nos vemos en el triangulo de Bernal que es más seguro, a parte está la cana! Gritó el Lagarto mientras se iban. “¡Que ortibas que son loco. Estoy acá tirado dos minutos y se van como si nada!” Levantó la bici, pisó los extremos de la rueda para que quede derecha y poder seguir camino atrás de ellos. En eso, ve a lo lejos que esta banda de zoológico se afanaban unos cajones que ni podían meter en las bicis. En las pocas cuadras que quedaban, hasta el triángulo, se topan con una marcha. “Pero que cara..!! Pero qué onda loco,  ¿Qué hacen estos acá?” Les sacaron los cajones, los tiraron de las bicis y empezaron a tirarle las frutas a los canas que querían reprimir. Salieron al taco el Gato y el Lagarto. …. (¡Nooo! Pobre coco, no pega una. Primero se cae y ahora lo agarra la cana, dijo el Lagarto. Si será boludo agregó Gato.) ¿Quién es usted? ¿Qué hace acá? ¿No ve qu...